No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, o la transmisión del texto y algunas ilustraciones de este blog, en cualquier forma o por cualquier medio, ya sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.

Editado por el autor

San Martín: El autor 2012 ISBN 978-887-33-0957-4 CCD B863

lunes, 18 de febrero de 2013



    Dibujo con photoshop "...explorando el rojo" - Sin título - Autor: Romántico Fugaz extraído de su blog

Agradecemos la colaboración de MarenCalma por la lectura del poema y musicalización de este video.


Mujer-ensueño

Adhiero a una forma de pensarte,
de construirte en segmentos perfumados
que descubren una nube de suspiros,
con brillos que derrochan alegría,
de gestos que llenan casi todos
los silencios de tu asombro.

Adhiero a una forma de tocarte
justo detrás de aquella luz,
para ver y palpar mejor
donde empieza lo suave
y como se refrescan las manos
en algún vapor del regocijo.

Adhiero a contemplarte
en toda tu extensión,
solo, para aprender  a deslizarme
sobre esos, los recovecos más dulces.

Adhiero a trepar sobre tu árbol cálido,
de sombra inquieta, que multiplica
sus innumerables ramas que me abrazan.

No encuentro nada de ti
que no merezca festejarse como un milagro,
por eso, adhiero también a tus cabellos,
mundo de fibras que acerca la cortina
esplendorosa en plena danza ondulada.

Y adherido estoy a tus entrañas
para celebrar allí el sinuoso recorrido
de la sabia que alimenta tu latido.

Voy observando sobre el llano
donde crecen girasoles,
la advertencia que trae la lluvia fresca
en la que te ha convertido mi sed.

Voy multiplicándome en sonidos
hasta inundarte de armonía
cuando menos lo esperan tus oídos,
así, me desbarranco en una canción
que se dispara en tus cuerdas.

Peino con mi lenta exhalación,
infinitos tallos de tu siembra en el cielo,
que deja caer esas hojas,
para cubrirme del color de una caricia.

Dibujo de tu luz
que estalla en la misma franja
en que se vuelca el mar tibio de una esperanza.

Octaedro 

La palabra
 
Estoy entre ese espacio
en que se pierden
los crepúsculos que soñé,
y  todo se transforma
en cataratas negras
que me arrancan el alma,
sin dejar huellas de lo que fui.
Estoy entre infinidades
de “no quiero”,
por ser algo ínfimo
de lo que quise ser
y no pude más.
Estoy entre un “me voy”
y un, “no tengo ganas de estar”.
No soy nada.
Me fui hace tiempo entre sus ojos.
Ahora, solo vivo cuando él me recuerda.


A veces, me gusta pensar
en los hombres como nubes,
cada cual con su forma, su espacio,
la luz del sol que los atraviesa
de diferente manera.
Sus movimientos cambiantes.
Pero el viento llega
y solos, se van
a recorrer otros cielos.
Y vendrán nuevas nubes
y buscaré formas.
Todo me sirve para escribir.
Todo, hasta lo que no existe y lo invento.
Siempre gano, hasta cuando pierdo.


La palabra, como gota de sangre,
se escabulle, lo cambia todo en coágulos
que se desparraman por las venas,
con  ninguna coma 
en los pensamientos, sin detenerse.
Ahora, te bloquea un instante,
te incita, te hace humano,
hasta que la corriente, de nuevo,
se convierte en agua.
Sudas la palabra, la lloras, la escupes,
la mudas en orgasmo virtuoso,
la muerdes y otra vez, se hace catarata.
La palabra, no es más que piel escrita
que se vuelve nada. Nada…

Yvonne


Agradecemos el aporte realizado por Rayen srkl

“¡Cuidado con las palabras! A veces puede costar demasiado caro pronunciarlas.
Cristo, Sócrates, Giordano Bruno, padecieron la intolerancia dialéctica imperante. La guadaña le pasó cerquita a Descartes, pero arrasó simbólicamente con el pobre Galileo, le costó la excomunión a Spinoza, y Benjamin tuvo que «autoajusticiarse».
Concuerdo con el cuidado de la adecuación de la munición al enemigo. No se le puede tirar con un cañón a una termita. Ni recitarle la tabla del dos a Einstein. Esa regla de oro, puede ser tenida en cuenta a la hora de manifestarse ante un tribunal examinador o en una presentación académica escrita.
También, y además, y especialmente, lo mismo rige en las relaciones amorosas. Y por qué no decirlo en todo ámbito concerniente”.

Enrique Garcia




En esta última soledad
de los silencios…
donde se termina un día,
donde llega indefectiblemente
la oscura y absoluta certeza
de estar solo….
pienso-siento-creo,
que estas aquí.
Mirándome desde tu absoluta
soledad,
y escuchándome
como lo hiciste siempre
en estos últimos años
que estuvimos juntos.
Siento pena
por no haber podido
escuchar esto antes
de que partieras, papá.

Patuky


“…la inminencia de una revelación que no se produce, es tal vez, el hecho estético”. (J. L. Borges)

Desanudar las letras que se entrelazan en la mente de alguien, con esta precaria mirada hacia las almas que descubren sus quebrantos y alegrías. Sortear el límite del lenguaje para encontrar los sonidos de cada sentimiento y entonces, cuando se moldea la palabra en la garganta, aprisionarla para atenuar el grito. Desde ahí, liberar está forma de expresión, querer derramar “un torrente de ese fluido” que refresque algo de la vida.
Luego ¿la condición es escuchar tú “voz”? ¿tu propia música? ¿el canto de todo, de cada cosa de este universo que te puebla y que procura encenderse en “alguna magnificencia”?

Así, se supone de aquellos “enunciados”; que te traspasan, que te hieren, que te acarician o que te ofenden, que te escupen, que te moldean, que te encantan, que te llevan, que te imaginan o que te rezan, que te traen, que te hacen volar, que te opacan, que te pintan, que te recuerdan, que te quieran, que te odien, que te obliguen, que te maten, que te castiguen o te premien, que nuevamente, te hagan nacer, que reniegues y que renuncies, que luches y huyas por cobardía, que regreses por ser valiente, que te limpien, que te humillen, que te denigren, que te mutilen, que te honren, que te satisfagan y al fin, otra vez, que te dejen enamorarte. Y que te hagan agradecer… una y otra vez… y otra vez…

La escritura que “pretende” -quizás-  inmovilizar el instante en que nuestro pensamiento dispone de su imaginería, de sus divagues, de reflexionar y después, dejar que “ella” ,“la oración”, se traslade o se alargue, se recupere y se transforme, se adapte al entendimiento particular y se multiplique de una manera diferente en cada uno que la lee.
Es decir; un “juego” en el que las palabras se vinculan con un estado de ánimo del individuo que proyecta “la significación”, y que luego, lo traduce con su propio sonido, música o color, o eso que también, se sobrepone a lo emotivo. Nos va dejando ese rastro.
Tal vez, “la oración” ¿llegue con la impronta de cada lector, la que le corresponde un sentir para ser “transformada” en un texto de infinitas variantes?
No es, necesariamente, el que lee, un individuo “distinto” sino –puede ser- la misma persona en distintos tiempos y estados de ánimo. Eso es, lo que va dando una idea de la diversidad en que será “reinventada la oración”.
Entonces, *“…es el lector el que crea la literatura” (*J. L. Borges). No es más que él, con la idea reveladora de quien se entusiasma por “reconvertir” y “recrear” lo que alguna vez fue pronunciado por su autor preferido y admirado.
Esa “revelación” trasciende el misterio que encierra “la escritura”, su musicalidad, la significancia, todo aquello que produce sensaciones, lleva implícita la sustanciosa espiritualidad que nos hace reconocernos.

De todos los fuegos…



Sabor de sabores,
cuando se impregna
a nuestro alrededor el verde-selva
que inunda el hueco de nuestros pulmones.
Sabor de comidas que suplantan
la brisa con risueños aromas.
Sabor de la noche,
cuando flota en el aire
un vapor salitroso, mínimo,
cuando el agua calma del mar, arrulla,
cuando la luna viaja con su luz,
para extasiar la mirada.


       
Sabor de la música que transpira
desde las mañanas en cada objeto
o cada sujeto vivo,
o aún, imperceptiblemente,
cuando recién está muerto.
Sabor de la mirada en cada color
que transcurre con su tiempo.
Sabor de las manos que construyen,
que entibian la frescura de un vegetal,
que se frotan con el resuello de alguna idea
o que recorren tu cuerpo. 

Sabor de mujer
que nos premia con más vida,
que nos multiplica,
que nos ordena con un mandato natural,
que es el “dejarnos amar”.
Sabor de la belleza cuando se embriaga
el corazón de tanta maravilla.
Sabor de lo cotidiano,
que trae voces iguales a estas, que tal vez,
no tienen amparo de alguna sorpresa.

Octaedro




Alberto, en el recuerdo. 

La trágica noticia, me la dio una enfermera por teléfono:
-¿Es usted familiar de Alberto F....?
-Soy una prima -le respondí.
-Le comunico que falleció anoche, de un paro respiratorio.
A mi pregunta de;
-¿Como sucedió? ¿Sí, según él mismo, me decía que estaba mejor y lo iban a mandar a su casa?.
Su respuesta fue:
 -Se descompensó y lo tuvieron que trasladar a otra clínica para atender más complejidades, en donde en una UTI (Unidad de Terapia Intensiva) le dio tres paros cardio-respiratorios, produciéndose el deceso.
Le agradecí y colgué el teléfono. Por un instante quedé atónita, paralizada, “Alberto, murió”. No había dudas, la información concordaba en todo, era cierto…
Sentí  como si un gran mazazo me destrozara. Pagué la comunicación y salí a la calle, en estado de shock, comencé a caminar…Todos los recuerdos vinieron a mi mente: los 13 años de amistad  hermosa, incondicional, éramos compinches en todo.
Yo le había ayudado a que siguiera estudiando, pasándole apuntes y copiándoselos. Lo incitaba a estudiar, como su segundo hermano mayor que ya era medico y seguía patología. Él me decía: “Negra, mi hermano es sano, yo soy diabético desde los cuatro años, se que voy a quedar ciego y a morir joven”. Vivía con sus dosis diarias de insulina. A lo cual yo, lo reprendía diciéndole que era haragán. A los 22 años yo logro terminar la secundaria de adultos.
Por esa época “me puse de novio” y formo pareja con el padre de mi hijo, regresando a mi pueblo.
No supe nada de Alberto por unos siete u ocho años. Un día mirando la página de profesionales de Junín, leo laboratorio de patología del hermano y Alberto, técnico patólogo, trabajaba en el mismo laboratorio. Se me llenó el alma de alegría, “lo había logrado”.
Una tarde temprano, en un semáforo, esperando para cruzar la calle, para ir a la academia donde hacia un curso de masajes y digitopuntura, escucho mi nombre gritado desde un auto. Era Albertito, ¡que alegría tan grande! verlo después de tanto tiempo.
Nos abrazamos fuerte y quedamos en encontrarnos a tomar un café y charlar a la salida de mi curso, en la cafetería de la esquina.
Nos charlamos todo, lo vivido durante esos años en que no nos vimos, le conté de la separación de mi pareja, que vivía con mi hijo en la casa de mis padres, que había abierto un local de depilación y masajes, etc.…Ese día fui a saludar a su mamá la cual se alegró mucho de verme, conocí a su hermano medico y también, a su otro hermano al cual yo conocía.
A partir de ese día, cada jueves, cuando salía de mi curso, iba al laboratorio, en planta baja, donde tenían los departamentos de su mamá, y de sus hermanos. Él vivía con ella.
Como buen hijo de árabes, era sumamente inteligente e intuitivo, con repasar la mirada en mi, se daba cuenta si yo tenia un problema, entonces, insistía hasta que se lo contaba.
Quería hacerme entrar de enfermera en una clínica, y yo no sabia nada de eso. Quería que fuera enfermera como su mamá, o que aprendiera con él a preparar el material de los PAP y las biopsias y así, trabajar con él.
Me sorprendió un día, diciéndome, que “siempre había estado enamorado de mi”, yo me reí y le contesté:
-¿Vos? Jajajá… ¡Ves una escoba con polleras y ya te enamoras!  -No le creía.
Tenían con su familia una quinta en las afueras de la ciudad, con pileta, cancha de tenis y un gran parque, en donde tenia perros ovejeros alemán de raza, “había ganado un primer premio, con un hermoso ejemplar”. Le gustaban las plantas y había puesto ese invierno, varios rosales y un jazminero.
Corría el mes de junio de 1988, acepté ser su novia, a pesar de no estar enamorada de él, lo quería mucho y nunca iba a dejarlo (así se lo dije) éramos tan compañeros en todo…
Alberto quería formar pareja ese mes de julio, que yo cambiara a mi hijo de escuela y vivir en la quinta.
-¿Porqué tanto apuro? -le contesté- Esperemos a las vacaciones de verano y que comience el año escolar aquí.
La tarde del 13 de agosto, vamos a la quinta y me muestra su jazminero, “le había dado un hermoso jazmín”. Cosa muy extraña, cuando los jazmineros florecen  a fines de noviembre o diciembre.
En 48 horas, una neuropatía aguda, en forma inesperada, se lo lleva el 3 de septiembre de ese año 1988, a los 33 años. En un invierno muy frío que no dejaba llegar la tibieza de la primavera, tan próxima.
Superado el gran impacto de su partida, encontré la fuerza en su recuerdo. Su alegría de vivir, su risa, casi permanente. Me enseño a valorar las pequeñas cosas de la vida, el amor al prójimo, a proyectarme en la vida. El recuerdo de sus palabras: “Negra, sos inteligente, vos podés lograr lo que te propongas”, fue mi motor…
 Hice varios cursos a partir de allí, entre ellos, también enfermería. A todos los desarrollé trabajando.
Sentía una fuerza interior muy grande  que me impulsaba a seguir y lo recordaba con alegría, agradeciendo a la vida el haberme dado la oportunidad de conocer a alguien tan especial.
A más de 24 años de su partida, siento que desde el más allá, me sigue guiando y protegiendo. Seguimos siendo los Amigos compinches, que fuimos durante 13 años.

Brisa de un pétalo

 


Me paro frente a ti
Tratando de observarte 
Aunque no te vea.
No tienes rostro
No tienes cuerpo
Solo tengo tu voz
Solo tengo tus palabras.







Parada frente a ti
Tratando de observarte 
Aunque no te veo.
Siento tu respirar
Siento tus manos
Deslizarse suavemente por mi cuerpo.
Tus dedos juegan con mis cabellos.
Tus labios me rozan acariciando mi rostro.
Delicadamente me transportas
A mundos imaginarios
Cargados de amor y deseo.




Parada frente a ti
Tratando de observarte
Aunque no te vea.
Me quedo quieta
Muy quieta esperando
Que vengas a mi
Para hacerme sentir
Que es posible,
Aun sin volar,
Llegar hasta el cielo


De buena fibra

sábado, 12 de enero de 2013



             "Sueños rotos" Autor: Romántico Fugaz Acrílico sobre tabla de madera (50 x 70 cm)
Agradecemos a Romántico Fugaz por el aporte extraído de  losguardianesdelarte.blogspot.com.ar      






Nadie quiere renunciar
a su propia “humanidad”,
desde ahí, se fortalece el espíritu
aún cuando nos toque sufrir...
Desde ahí, se tejen                                      
los sueños que tal vez,
se hagan  realidad.
Desde allí, es que nos hacemos
de coraje para enfrentar
las peores batallas.
Desde allí, nace el egoísmo
para pergeñar la malicia.
Desde ahí, construimos
nuestra afectividad.



Entonces, El Amor pasa
a ser “el sentido de la vida”.
“El amor no es algo trillado”,
quizá, es el recurso para seguir
extendiéndose en los puentes
o crear obras de arte,
o es tal vez, lo que hace
sentir más añoranzas
o lo que nos identifica
de la animalidad.
Lo que ayuda a renovar la ilusión.
Es decir: tengamos aquello
 que nos hace seguir creyendo
para cuando nos inunda
la soledad o el terror
de la desesperación.

Octaedro




Hubo que había que erase una vez,
                                                        el principio del principio... o lo que se llamó un principio. ¡En que estado majestuoso se manifestaba el ser! ¡Todo era luz! ¡Refulgencias!
La armonía se extendía hacia todos los planos de la existencia y hacia todos los puntos, es decir; desde donde se veía asomar el sol, esconder la luna y a las estrellas hacer guiños cómplices de luz.
Lejanas comarcas... Duendes celestes... Era un deleite la observación y el trabajo en el antiguo bosque de murmullos casi inaudibles. Algunos árboles parecían pequeños riscos multicolores y otros eran poderosos en tamaño, formas y color, con raíces azules o amarillas, conformando una variedad de “esculturas”, propias de un genio loco.
Alzaban sus voces agitando sus brillantes hojas doradas al aire. Mecían las ramas saludando a la variada población de fauna y flora, rica y propia de todo lo que luego, serían “diferentes países”. Era la geografía de “los de abajo” que convivían en una franca armonía.
El aroma que despedía ese lugar de ensueños, era dulce... penetrante... envolvente... y en lo profundo del bosque se filtraban los rayos de sol, que iluminaban el polvillo de polen, movidos por la corriente de aire, se hacían y deshacían, componiendo y descomponiendo dibujos, en arabescos, con tonalidades irisadas.
El lenguaje era común para todos, por consiguiente, se sabían historias de larga vida de cada especie que moraba en ese dulce hogar.  
Todos trabajaban para dar luz a quienes habían decidido bajar como semidioses; con sus cuerpos densos, con sus pasiones y también, con los atributos propios de la “gran luz creadora” para poder sustentar otras formas vivientes, otras cuestiones de vida -que no era vida- sino la gran ilusión, la irrealidad de quienes fueron los habitantes de La Gran Pachamama.


Rayen 


Agradecemos la colaboración De buena fibra por el aporte de este texto leído y musicalizado,  dicho enunciado es de su autoría.



No sé qué hacer con este sentimiento, el solo pensarte hace temblar cada milímetro de mi cuerpo.
Te pienso y te siento tan cerca de mí, tan pegado a mí,aun cuando mi cabeza sabe que estas muy lejos.
Tu simple hola en las mañanas es suficiente para hacer mi día mejor. 
El saber que estas ahí conectado del otro lado es mi más dulce compañía en mis solitarios momentos.
Y me imagino que estas acá, sentado junto a mi  y ese es mi más grato sueño.
Si yo tuviera una mínima posibilidad, si pudiera pedir un deseo, sería el de pasar un momento, uno solo a tu lado para así poder quedar impregnada de vos y tenerte más completo en mi y de esa manera dejarte tatuado en todo mi cuerpo.
Imagino ese momento y mi deseo es infinito si tan solo se me pudiera cumplir ese sueño sé que sería la mujer más feliz.
Y me duele la situación en la que estoy, el no poder expresar abiertamente lo que siento, el no poder hacer que sepan que soy feliz cada vez que te veo.
La vida caprichosamente nos juega malas pasadas y yo quizás en otro momento la habría dejado pasar pero algo en vos me hace no poder pensar y me lleva a solamente a sentir y sentirte de esta grata forma en que te siento.
Solamente, sé ahora que te quiero y no quiero dejarte y no quiero perderte y quiero guardar todo este sentimiento en el silencio de mi corazón, en las imaginarias caricias que le das a mi cuerpo.

De buena fibra



A veces nos quedamos
a mirar la estampa
perdida de la silueta.
A veces configuramos recuerdos
con retazos de pensamientos.
A veces nos transformamos en cometas
y alcanzamos las nubes por un rato.
Luego, empeoramos,
ponemos los pies en la tierra,
buscando en los suspiros
sentirnos humanos.





Lo deseaba,
deseaba esos labios
pero sus ojos miran
el vacío de mi silueta.
No hay primaveras
en sus pensamientos,
solo tacto.

Yo quería su beso,
el quería algún pacto,
confundirse en mi piel.
Yo quería sus sueños,
él  me quería de a ratos.

Tuve sus besos,
él tuvo su pacto.
Mil inviernos han pasado,
Yo aún recuerdo esos labios,
él, quizá, recuerde mi llanto.

Ya no deseo besos,
Ya no me apetece pactos.
Ya no lloro el adiós,
ahora  sonrío y amo.



Aún lo veo
en otros floristas,
pero ellos no tienen
sus labios.

Aprendí de él,
a cosechar cuerpos,
también, aprendí de él
que soy más que piel.

Aunque inerte
me encuentre
detrás del pasado,
viviré mi vida
buscando al florista.


Yvonne



Pathfinder

¿Como empezó todo? pues como comienzan las cosas de chat, una bromita, una carita de risa, luego un privadito y de repente... ¡Zas!  El flechazo.
Y flechazo es la palabra precisa para definir lo que sintió Path cuando la vio por primera vez. A partir de ese instante Path no dejaría de pensar en ella hasta el día de su muerte.
Y la fue descubriendo, tan bonita por dentro, era de una finura exquisita, cada día se enamoraba más de ella, y ella de él. Los días  para Path se volvieron maravillosos, la vida se le tiñó de todo un arcoiris. Ella era lo que él había soñado, adoraba su forma de quererlo, lo hacía olvidarse de la vida entera, enterró sus sueños momentáneamente para vivir su amor. 
Y sus sueños eran, ser un profesor en un pequeño pueblo junto al río, soñaba con una vida tranquila enseñando a niños y adultos, ellos lo necesitaban pero momentáneamente tenían que prescindir de Path, ella era su vida entera, su prioridad. Y Path supo por fin, lo que era amar y ser amado.
Pero el amor si bien no acaba, cambia de lugar, y cambió de lugar el amor de ella, apareció el eterno "alguien más" y a Path se le acabó el mundo. Al comienzo fue muy duro verla con ese "otro", dolía demasiado, primero reaccionó violentamente, luego hizo quinientas piruetas para llamar su atención sin lograr nada, ella estaba enamorada…y era feliz. Y como sucede cuando se ama inmensamente… el decidió por la felicidad de ella y quiso cambiar el rumbo de su vida
Pero no era fácil, no podía arrancarla ni de su corazón ni de sus pensamientos. El corazón jamás obedece a la razón. Y Path trazó su vida de este modo, la amaría por siempre, continuaría su misión en la vida con ella dentro de su corazón.
Y comenzó su nueva vida como se lo había propuesto, como le enseñó cierto ratoncillo,  amándola por siempre, cuidándola desde lejos, dejándola volar.
La seguía a todos lados, siempre de lejos, una noche de luna llena, decidió dejarle un regalito, entró sigilosamente y se lo dejó, ella sabría que era de él. Era una estrella de plata. A los pocos días se la vio puesta y supo que él aún le importaba. 
A la siguiente noche de luna llena, él dejó un regalo en su ventana, se alejó y se escondió, al rato ella abrió su ventana y encontró el regalo, se lo pegó en el pecho y miró al cielo. Se la veía ¡tan hermosa!
En las noches se sentaba junto al río a leer y pensar en ella, miraba el firmamento y cada estrella tenía su nombre, la veía en cada flor y en todo lo hermoso que pasara ante sus ojos. Se dormía pensando en ella y al despertar ella estaba ahí, en sus pensamientos.
Así pasaron muchas lunas, siempre algún regalo, una flor, unas gotas de rocío, un poema, una canción…
Y Path aprendió a vivir feliz con ese amor dentro del pecho, se dedicó a sus niños toda la vida recibiendo muchas satisfacciones a través de los años, cumpliendo con la labor que se había impuesto. Ella era la razón principal de su felicidad, pero a lo largo de su existir encontró otras mil razones para ser feliz. Y pasaron los años…
 Y se dice que hasta hoy, en las noches de luna llena, una figura encorvada y cansada, se acerca a cierta ventana y deja un regalo, a veces es una flor, a veces un poema, a veces una canción. Y dicen que hasta hoy, a la media noche, se puede ver a una hermosa mujer madura abrir esa ventana, pegar el regalo junto a su corazón y mirar al cielo, ella sabe que los dos miran la misma estrella.

Yoda



Regazo de mi vida

Muchas veces me preguntaron
-¿donde naciste?
- Nací en el mar,
soy la niña de las redes,
aquella que se sienta
y se ausenta de la escolaridad,
vuelve cada día
y su asiento que dispuesto está.
Regazo de mi vida
redes del mar,
perfume a pescado
que nunca supo olvidar,
vuelve y vuelve
siempre mirando al mar.
Barcos, piedras, algas, caracolas,
¡Marineros que se van!
¡Regazos de olas
que nunca podré olvidar!
 Marineros que se marchan
Para volver a su hogar.
La dicha de la esposa
que sabe esperar.
La sonrisa de los niños
al verle llegar.
! Regazo de mi vida,
hechizo de mar ¡
Y aunque mi vida se marche
mi alma estará en el mar.

Estela del mar


Descolgada del sentido de la vida

Descolgada del sentido de la vida
no puedo acercarme a una sonrisa.
Desconozco la manera de mirar,

haciendo saber que alguien me inquieta.
La sonrisa y las palabras que cruzamos
hacen surcos de sonrisas en la piel
sin embargo no puedo ni acercarme
al sueño de CREER.

Una vez mas la niña esta asustada.
Una vez mas la lagrima seduce,
y me voy a dormir deseando
un abrazo que me cubra el alma,
 y le de calor a mis sueños.

Una vez más relego
la caricia que puedo dar
por miedo.

Patuky
                                            Febrero 2008-02-07


P/D:   Pero puedo escribir un poema


                                                                   Ciudad de Salta, 10 de abril

A Usted:

Supongo que si fue un adiós -la despedida sin retorno- le estaré escribiendo a una mujer más “intangible” aún.

Me quedó pendiente aquello, de agradecer sus halagos ¡tan sentidos!

 Sus advertencias fueron también, muy certeras, esas de “comenzar por halagos puede ser peligroso”. La realidad es que estoy conmovido. Entiendo lo del sufrir, aún cuando seamos distintas personas o tengamos formas diferentes de como los aconteceres nos afectan, hay veces que sufrir por desamores, nos dejan deshilachados y apenas que podemos traducir todo como si fuéramos piltrafas.

Estoy bastante atrevido, escribiéndole a "una mujer que no voy a volver a saber de ella", pero como todo parece casi en el límite de lo inexplicable, a punto de zozobrar, ahí, en solitaria desesperación, quiero que sepa que  nunca me propuse “matar  su ilusión”. Aparte no tengo a nadie “que sepa abrir la puerta para ir jugar”. 

Eso sí, sé que hay en juego sentimientos muy caros y cuando no nos “sale todo como uno quisiera” parece que el sentimiento de dolor se hace mas profundo.
Hablé con Usted y me ha gustado ¡tanto!

Bueno, tal vez es demasiado tarde, pero mucho estimaría tener otra oportunidad de poder acercarme a alguien que me valoró, como Usted lo hizo. 


Yo,  aquí estoy en esa región del alma en que sucede todo, lo que esta cerca de la pasión y la nada.
Solo quiero que su humanidad ¡tan linda que  parece! se acomode en mi y si me deja, yo quiero acomodarme en la suya.
Ahí, hay vida que salpica vibraciones y estoy en resonancia.
Parece Usted  una cuerda tensa, una cuerda de mi guitarra.
Me gustaría tener esa cantidad de tiempo ilimitado cerca de sus labios para saber como combina su ebullición interior con su saliva.
Soy calmo y cálido tal cual puede adivinar ahora, pero suelo tener el atrevimiento de intentar acomodar sus cabellos en cualquier instante y querer  quedarme ahí.
Imagino, viento y sequedad, y cabellos que se desparraman.
Por eso me quedo aquí, ayunando, pendiente de sus palabras...por eso creo que me esta  envolviendo en su melena perfumada del aroma que trae la yunga.
En alguna hondonada de su valle está latiendo fuerte eso que parece posible y mis manos la buscan en plena oscuridad.
Le he dicho que me ha conmovido y no pregunte por qué, a veces sucede, es decir: ya está sucediendo.
Cada instante, cree que necesita la confirmación de todo y agrega un interrogante  más, que indaga, que escarba... por que su desconfianza ya no admite solo la palabra.
Quiere el aroma de mi aliento cargado –sutilmente- de lo que tiene mi desesperación.
Estoy empujando mis palabras y mis sentidos, justo para que llegue a su lado, es como deshilacharse hasta las fibras y soplarlas como una pluma para que, luego, desde el cerro, baje en una brisa que desparrame detrás de Usted, una caricia.
Ahora quiere predecir el futuro, que se yo.
“Los amorosos no hacen huevos fritos”. jajaja
Solo quería deshacerle el nudo de emociones para liberar su garganta e ir más a sus entrañas y no me la hace muy fácil, siempre hay un pero.
Y le digo: no hay perfección, nunca la hay, apenas que somos almas imperfectas y por allí, donde se filtra algo que puede tener ínfima pureza, es lo que nos cambia por dentro.
Ínfima pureza que a veces se diluye rápido, otras da para añorarla y solo se multiplica por obra de nuestra tozudez.
Un amor, tal vez, merezca eso que Usted  califica de "perfección limitada" y así, con esa  calificación tan académica, se puede encarar una aventura y un desafío. Algo que provoca una sonrisa constante en todo mi cuerpo.
Y sí suma sus labios y su aliento, no sé, pero entraría en ahogos cortos para terminar derritiéndome cerca del lóbulo de su oreja.
Ahí, ya estaríamos bien, como suspendidos en el aire, volando entre suspiros, susurrándonos, para que la palabra sea ininteligible y un mundo de extraños sonidos guturales nos descubra desde nuestra oscuridad.


                                                                                                         De todos los fuegos…

domingo, 23 de diciembre de 2012





               ¡Salud!
            La vida en si misma, se justifica bien cuando continuamente se transforma y nos traspasa, pero también -es “muy importante”- si nosotros procuramos cambiarla (es una condición del hombre). En “ella”, parece que todo sucede y aún sucederá más, sin poder agotarnos de sorpresas. Está en nosotros proyectar y quizás, mirarnos a través de los hijos o de nuestros nietos. Entonces ahí, es que dicen que, “el porvenir adquiere o contiene la expectativa de ser mejor”, de predisponer la voluntad y el pensamiento con un entusiasmo inusitado.
         Algún “marco” de ciertas reflexiones viene acompañando los últimos días de cualquier año. Nos trae “algo”, de lo cual nadie que tenga tradiciones similares a las nuestras, puede sustraerse.
        “El impulso de anhelar” y “el efecto del deseo”, tal vez, conforme un volumen espiritual extraordinario del cual no queremos estar ausentes. Por eso, “el discurso”, aunque suene redundante y obvio, siempre confluye, primero en una “tregua” y luego, en que cada uno obtenga, su “mínima cuota de disfrute”.
                                  
Así también, es mi deseo para todos.
                                                                                           
                                                                                           Perezcuper



                                                                                   Sala de Poesía

No se acabó el mundo aún pero lo que si se acabó fue la sala de Poesía de Yahoo.
Y ahora ¿quién podrá defendernos?
Ahora sé lo que se siente al estar incomunicado, imposibilitado de entrar al bar de la esquina y encontrar caras (nicks en este caso) conocidas, saludar a unas y discutir con otras.
¿Podré sobrevivir sin el amable saludo de “marisa_yo”? o el infaltable saludito de ¿”rossmery”?.
No volveré a ver a “ladyhalcón” con su letra ¿guinda?, o a consentida con sus ¿letras de comic sans?
Aún no asimilo que no habrá mas salas, espero un milagro, alguna noticia que me diga que las reabrirán próximamente.
Hubiera querido despedirme de los nicks queridos, de “daxxa”, la chica salvadoreña que tenía el arte de no pelearse con nadie. O de “y vivo_feliz” y su bonita música. Extrañaré a “live_nature” y sus múltiples nicks atacando a unos y otros con su letra negra de siempre. A “ginaperin” y su hermosa voz recitando poemas, a la inigualable voz de “la voz_dormida”.
Me pregunto si “santaelena” ¿sabrá que ya no hay sala?
¿Que hará mi amiga “sincerayleal” cuando se entere? ella que prometió retornar a la sala en unos días, que decepción se va a llevar.
“Maria_sevillana”, “elizabeth oro”, “elizabe1804”, la dama glamorosa de la sala, “heros” y su escritura infantil, “naida” la amable, “amatista” y su elegante letra, chusrmolina la de las ingeniosas respuestas, “sheres_hada” intentando hacer de la sala un lugar de poesía, “tristeza_romántica”, la guapa “carmelita_con_tacones”,  tantos nicks que ya no veré más.
Y los amigos, “perezcuper” y su selecta música, “conciertoolvido” y sus graciosas intervenciones, no había mas que entrar a la sala y sentirse entre conocidos y amigos.
Ahora ¿ que haremos los adictos a la sala?
Parece ser que “live” tuvo alguna premonición y plasmó a estos personajes dignos de la divina comedia en un blog que los conservará en el recuerdo.
“Iconoplasta”, “camila_vera”, “l_mandingo_l”, “astrorey”, “temiro” o “virtual sin rumbo”, “l_pole_l”, “ex_simiuspoeta”, “anabelle”, ¿quien los extrañará?
Claro que muchos ya habían huido de la sala, entre ellas, la mas bonita, “Vanesa”, con su voz dulce y melodiosa, “Marencalma”, la dama y señora de la poesía, los señores “nocturno” y “gaviero maqroll”, los intelectuales de la sala, la señora “solmar”, gran declamadora argentina, la Señora “poesiaenelmar” y la guapa “Anngiels”, el señor “Camerene” que pocos conocieron, “insurrecta”, grandes personajes que aportaron mucho a la sala de poesía en antiguos  y mejores tiempos.
Pero los que quedamos, con peleas e insultos, aún así, éramos felices con nuestra salita, nos sentíamos acompañados y cómodos entre viejos amigos, tertuliando noche tras noche y recibiendo de vez en cuando a algún viejo conocido que venía a visitarnos.
“Mr. Wonderful”, al que yo creía un jovenzuelo y resultó ser un señor con aspecto de gerente, “la magia sos vos” y su fuerza, “peter pan”, “Alberto”, avioncito, “mas_que_tu_angel”, “el demonio de tazmanía”, nicks que a algunos nos pasaron inadvertidos y para otros nos resultaron atractivos, y hasta fascinantes, como me pasaba con “a_paso_lento”.
Se cerró una gran etapa de varios años en nuestras vidas, todos nos sentimos desconcertados, reímos y hacemos bromas para no reconocer la frustración. Algunos tratamos inútilmente de reunirnos en conferencias u otros chats como el Paltalk. Nada igualará a Yahoo y sus excelentes caritas que nos ayudaban a expresar sentimientos. Nuestros familiares y amigos ríen de nuestro desconcierto, no nos entienden, se alegran porque nos tendrán más tiempo para ellos. 
Y me siguen viniendo mas nicks a la mente, “churrosconchocolateycrema”, “carlos fotografo”, “konstanza”, “huella en el aire”, “sintiempo”, “nefriaco”, “mixtecal”, “flor de pantano”, “marisabelalfa”, no terminaría nunca de enumerarlos, fueron tantos y tantos, y muchos de esos tantos tenían varios perfiles, como yo, que de “jorgeluis70”, terminé como “vientoo”, pasando por muchos y muchos.
En la sala encontré muchas amistades que conservo hasta el día de hoy, aprendí bastante de literatura y sobre todo, aprendí a conocer las debilidades humanas, propias y ajenas.
 Sala de poesía, cuanto tiempo invertimos en ti, para bien o para mal, fue tiempo invertido, y como decía “El principito”; “uno ama a la persona por el tiempo que invirtió en ella”, en este caso ella fue la Sala de Poesía de Yahoo.

Yoda

Agradecemos la colaboración De buena fibra por el aporte de este texto leído y musicalizado,  dicho enunciado es de su autoría.




Alma del bosque
                     
Caminando, en un camino de tierra, sin sentido ni rumbo fijo, sin tiempo, sin saber si era real o imaginario, zigzagueando por un bosque oscuro. Grandes árboles alrededor, la luz apenas podía traspasar sus copas y se metía con sacrificio entre las hojas.
Era difícil poder orientarse en el lugar, simplemente quedaba seguir el camino marcado y andar.
El aire se sentía pesado, olor a tristeza y humedad, las hojas y ramas crujían con los pasos y junto al sonido del viento en las copas eran los únicos que se podían escuchar.
Sombras negras en un paisaje negro, no se podía encontrar allí una salida, todo era bosque y al caminar hacia su corazón todo se volvía mas lúgubre, el aire era irrespirable, en su mismo centro.
Sentada en ese suelo húmedo,  alfombrado de hojas y musgos, apoyada en un tronco áspero que se hacía sentir en  la espalda, una figura allí estaba, los ojos cerrados, no se sabía si durmiendo o pensando. Una figura negra que se confundía con las sombras del bosque.
A lo lejos, una pequeña luz, muy despacio se acercaba, una luz blanca y brillante y a su paso el paisaje cambiaba.
Poco a poco, y a medida que avanzaba,  la luz tomaba forma humana.
Una figura blanca a la figura negra lentamente se acerca. Extiende su mano y acaricia apenas rozando su cabeza.
La figura negra, ahora despierta,  se incorpora y ambos se funden en un abrazo que a todo el bosque transforma, la luz ahora es plena, se siente como si arriba se hubiese disipado una gran tormenta.
El bosque escuro cambia totalmente, el aire ahora es puro, los rayos de sol pasan libres entre  las copas y con las hojas juegan, el suelo se transforma en una verde alfombra y los pájaros tranquilos vuelven a los nidos.
La paz, la calma, el color y todo lo bello a ese oscuro bosque regresan de la mano de una caricia que simplemente rozó una cabeza,  como un pequeño toque al alma de ese bosque tan negro. 

De buena fibra





                                                                                   Mi Abuelo José

El viaje a través del tiempo y del recuerdo me lleva hasta mi abuelo materno, nacido en Vigo, España.
A los 20 años se casa y se embarca con su esposa rumbo a América, escapando -como tantos otros- de la guerra de 1914, llegando a Buenos s Aires, Argentina.
Como tantos inmigrantes, no sabía leer ni escribir pero era una luz para sacar las cuentas en la mente, conocía los números y sabía más de política que un erudito.
Su esposa le leía los diarios todos los días y el vivía informado de todo.
Recuerdo que a mis ocho años, mi papá me había hecho una hermosa pizarra con patas, a pedido mío. Me había comprado una caja de tizas blancas y otras con tizas de colores y yo todos los días le enseñaba las letras, su nombre y como unir palabras. Mi abuelo con su Santa Paciencia escuchaba.
Había quedado viudo joven aun y nunca mas formó pareja con nadie, ni siquiera traicionaba el recuerdo de Sofía mirando a otra mujer. El vivía para su recuerdo.
Me contaba tantas historias de cuando era niño. Me hablaba de Vigo, de las viñas, los olivares, las vacas en los pesebres debajo de las casas.
Me aconsejaba que estudiara, que no hiciera como él, que por hacerse “la rata” había quedado analfabeto .
Me hablaba de su hermano que, había estudiado y se había  ido a vivir a Cuba.
A través de sus relatos yo veía los paisajes de España, sus montañas, el puerto de pescadores.  De allí la costumbre, cada  Semana Santa el compraba su bacalao de Noruega todos los años.
Para criar a sus 3 hijos, trabajó de quintero, sembrando papas y batatas, juntador de maíz a mano con maleta, gallinero. Con su jardinera tirada por un caballo, recorría las chacras comprando gallinas, pollos, huevos, que luego vendía a un amigo mayorista.
De su España se vino a un pueblito de la provincia de Buenos Aires, Argentina,  a luchar la vida junto a su esposa y criar a sus hijos. Pero siempre con honestidad y no faltando nunca a su palabra empeñada.
Mientras yo fui chica vivía con nosotros en la chacra, hasta que por su salud que comenzó a flaquear, tuvo que ir a vivir al pueblo con mi tía. También, sabía ir a la casa de su hijo en Buenos aires. Y disfrutaba de su otro nieto, único varón  al que le llamaba Oscarcito. Aprendí mucho de mi abuelo en especial a hacer quinta, podar, injertar frutales o rosales.
De contextura alta, delgada, muy conversador, alegre, me parece escuchar sus carcajadas  y más cuando se burlaba de mi o de algún amigo mío.
Tenía una filosofía de vida muy especial. Cuando venían visitas y mi mamá demasiado generosa comenzaba a cortar verduras o a sacar frutas para darles,  él le decía: “esta bueno, esta bueno”. Tenía claro que, a las personas no se les debe dar más de lo necesario.
Su único hijo varón cumplía años el 25 de diciembre, mi papá, el 31  y mi abuelo el 1 de enero. Por lo cual nos reuníamos para fin de año y se festejaban los 3 cumpleaños.
 Su manera de brindar era muy particular, nunca mas se la escuche a nadie. Decía: “Para que el año que viene estemos todos juntos otra vez”.
Disfrute poco de sus últimos 3 años de vida, ya que me había casado y lo veía poco.
En un ultimo intento  “inútil” por salvar nuestro matrimonio nos habíamos ido 8 días de vacaciones.
Mi abuelo ya estaba enfermo y una noche sueño su velatorio, me desperté llorando y supuse que había empeorado.
Al regreso del viaje nos divorciamos. Y pude disfrutar del último mes de mi abuelo, vivíamos  con mi mamá en la casa de mi tía para cuidarlo entre las  tres. Mi papá iba y venia de la chacra al pueblo.
Yo tenía 22 años y creo que él ya había cumplido los 84 años, cuando partió un domingo de Pascuas de Resurrección.
El día anterior había estado el sacerdote dándole los sacramentos y rezando con él, pues hasta su último momento conservo su lucidez.
Se asombró mucho el cura, de conocer a alguien que sabia rezar mejor que El mismo. Cada noche de su vida pedía por todos sus seres queridos, los enfermos, la humanidad toda y tenia oraciones no conocidas, que solo el cura sabía. Eran rezos que traía de su España.
Pasaron 41 años de esto. Ya no existen ni mis padres, ni mis tíos.
Todos los 31 de diciembre, nos  reunimos en mi casa con mi primo y su esposa y mi hijo y su familia.
En mi ánimo hay un poco de melancolía, por los que ya no están en la mesa. Todos brindamos a nuestra modalidad pero falta el Brindis Especial de mi Abuelo:
“Para que el año que viene estemos todos juntos otra vez”.

Brisa de un pétalo



                           “La vida es un privilegio” (“Viaje al recurso de un mínimo flash”)

Subió la escalera iluminada para encontrarse con el gentío en plena efervescencia, festejando su aniversario. Sintió los aplausos en general. Allí estaban los amigos de toda la vida y los hombres de negocios que hacían de socios, o aquellos que tenían algo en común con ese hombre millonario, rodeado de mujeres muy elegantes y una fiesta tan ostentosa, que más de uno, aseguraba que sería inolvidable. También,  estaba ¡tan cerca! la muerte.


-¡Que me corto las venas con una galletita! –vociferó uno de los conductores de  camionetas, al ver tanta voluptuosidad en aquella señorita que deambulaba por la vereda de esa calle casi desierta. Ella tan liberada de ropa y sin ningún pudor. Claro que, el comentario era válido en aquellos tiempos en que estas cosas no eran tan censurables. Hoy, depende de donde sea, apenas mirar el perfil de una mujer puede traer aparejada una denuncia por acoso sexual.
Luego, la dama en cuestión no se desdijo de lo que quería causar en cada hombre que recorra esta parte del planeta.
A veces, no hace falta tanto discurso para darse cuenta como se movilizan las hormonas.

Allí está la vida en movimiento dejando su impronta. Viaja en cada ínfimo bicho que “reclama su parte”.
Ahí, un insecto puede causar esa impresión:
“Ni siquiera el mecanismo más sofisticado que crea el hombre puede asombrar e igualarse a la perfección del vuelo de una mosca”.
O tal vez, la abuela que sale de la iglesia, que acaba de rezarle a una estatua de yeso o “al hijo de Dios crucificado”. Abuela que puede acumular tanta sabiduría como aquel cientista que investiga y lleva hasta lo más profundo, el conocimiento de lo que a la vez, no es evidente.
La plaza que deja un color violeta en el recuerdo.
La lluvia que lava un frente edilicio.
La última pincelada que indica el fin de la obra de un artista.
La cara del niño que está pidiendo su almuerzo.
Brisa del río o del mar que abraza los arbustos de aquellos médanos.
El camalote que se despega de la orilla.
La rata que se lleva un premio inesperado.
El turbo del aire acondicionado encendido desde hace horas.
La araña teje su paciencia.
Y otra vez… la lluvia que golpea para recordarte.

Octaedro



                                                           Niña

Traduzco lo que se me viene encimando con desorden y alevosía, sacando de mí, ese descontrol emotivo. Aprieto las mandíbulas y con la mordida rumiante llena de amargura -la de quien mastica su propia bronca- siento, ahora sí, que se va anudando el tiempo en conjunción con los hechos, solo para desarmar “la lealtad”.
Voy pergeñando algún pensamiento como para corromper esta ultima virtud.   Desde la terraza donde sopla el viento que trae la oscuridad, veo como queda malherida “la inocencia”. Así, mi postura se corrige y una luz deja en la lágrima que corre, esa “estela” difícil de olvidar.
Te veo niña, te sostengo, y no puedo decir mucho de mi indignidad. La “muestra de perversión”, la que “el energúmeno” provoca para manchar tu tela purísima, dejó en ti, algo que parece, no se puede limpiar. Entonces, “quiere” la caprichosa vida, “fecundarte” para que te conviertas en niña-madre, y sobre “eso”, la voz del vecindario cómplice, te nombra “ramera” para colgarte una ofensa, lastimarte justo en donde más duele.
Sin embargo, fue indiferente para ti el dolor que provoca “el estigma”. La aceptación de esa “luz” que acuna tus brazos, es la que nos salva a todos con tu ternura.
Trece años tienes, más un hijo y “el estigma”.
Desde cualquier jardín, el aroma a pasto -alfombra de gramillón- festeja cada una de tus volteretas de juego y la conversación de miradas que mantienes en secreto con tu prole. Él, en lo alto de tus brazos, creo que ya sabe o sospecha, como hacer brillar una sonrisa.

 De todos los fuegos