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Editado por el autor

San Martín: El autor 2012 ISBN 978-887-33-0957-4 CCD B863

sábado, 9 de junio de 2012




-Un rubor que sube desde adentro con la pesadumbre de la vergüenza.

        Allí, donde la tierra traspasa el espíritu, agrega en cada uno de nosotros la necesidad de que nos crezcan raíces.
       Nuestro cuerpo y alma, se alimentan desde sus raíces para terminar ramificados con los brazos que apuntan al cielo.
        El suave fluido que canta como la sabía, recorre el camino del cuerpo impregnado en su deseo, para luego, a través de un luminoso ascenso, elevarnos ya convertidos en almas nuevas.
    Así, viajo sobre los cielos abiertos y por cada espacio reservado para entrelazar almas,  así, comprendo de qué se compone el techo donde se refrescan.
     Almas, que tienen el merecimiento de multiplicarse, de nutrirse para nutrir.
         Almas que a veces se posicionan distantes, que desalojan a otras, que se dispersan para volver sin quebrantos, como que se han recuperado, transformadas en almas purísimas.
  Conjuga: Acompaña mi alma a todas las almas. Progresivamente, “ella” se va instalando muy cerca de “todas” y como todo lo que fluye, se amalgama.

Octaedro.



"Memorias rasgan las miradas,

bajan al gusto sabores conocidos 


y todas las imágenes 


a través de mis fracturas.


Anhelos perdidos, horas arrugadas,



ecos que emergen, palabras sin ardor, 

susurro de voces, 


poemas sin remitente,


ceniza tibia, ampollas del alma."

                                                          Sikita.




¡Soy india guaraní!
Mujer soy y princesa de mi pueblo
Amo mi tierra, mis lunas y mis soles
Amo mis tiendas, mis hamacas
donde mis sueños comienzan y a veces mueren...
Soy india guaraní, y beso el suelo,
la saludo , la venero.
Ella me dio hijos fuertes,
guerreros , bravíos.
Fuertes en sus brazos , fuertes en sus amores
Soy india guaraní y a ti, te amo
como solo amamos las indias y las princesas.
Dándolo todo
Mi alma
Mi corazón
mi tierra...


Liliana Mariza.





Agradecemos la colaboración de Daily Jara por permitirnos extraer texto e ilustraciones de su blog  http://subamosaltren.blogspot.com.ar  
Lectura a cargo de Java






Mi patria soñada


Fulgura en mis sueños, una patria nueva
Que augusta se eleva, de la Gloria al reino
Libre de ataduras, nativas o extrañas
Guardando en la entraña, su prenda futura.

Patria que no tenga hijos desgraciados
Ni amos insaciados que usurpan sus bienes
Pueblo soberano por su democracia
Huerto con fragancias de fueros humanos.

En un paraíso sin guerra entre hermanos
Rico en hombres sanos de alma y corazón
Con niños alegres y madres felices
Y un Dios que bendice su nueva ascensión.

Patria sin muralla para el pensamiento
Libre como el viento, sin miedo a metrallas
La Nación modelo que por su cultura
Se ponga a la altura de todos los cielos.

Donde alegres trinos de son libertarios
A los proletarios y a los campesinos
Patria donde haya voces de estudiantes
Promesas vibrantes de luz Paraguaya.

Sueño en una patria sin hambre ni penas
Ni odiosas cadenas que empañen su honor
Donde el bien impere sin sangre ni luto
Bajo su impoluto manto tricolor.

Carlos Miguel Jiménez






 
*De Mónica López Ocón: fragmento de la columna “La foto” del suplemento Cultura publicada en el periódico “Tiempo Argentino”  (mayo 2012).


“…No nos queda sino resignarnos a la tierra baldía que será desde hoy y para siempre nuestra existencia. Solo mi compadre, sentado detrás de mi, lee, como siempre, lee como si la vida no hubiera estallado. Quizá su lectura le permitía estar ahora en otro mundo con casas que brotan de la tierra como flores. Quien pudiera, como él, vivir aunque sea un instante en ese universo de tinta. Quien pudiera creer, como él, que si en un principio fue el Verbo, a partir de las palabras todo puede volver a comenzar”.

        Fraseando, muy precariamente (por lo que me acuerdo) a Don Ernesto (Sabato) en “Sobre héroes y tumbas”:
                             …Consolar con palabras a alguien concreto de carne y hueso que sufre, alguien sumido en desesperación, no se puede. Si razonáramos el mundo, solo descubriríamos que es atroz, sin embargo, felizmente, no somos tan racionales. A  pesar de las catástrofes provocadas por la naturaleza o el hombre, llámese una inundación en el Brasil o un terremoto en Chile o Haití, una guerra en Libia o lo que produce el calentamiento global “…aquellos sobrevivientes que fueron humillados, denigrados o mutilados, que lo perdieron todo, nuevamente, como hormiguitas tontas vuelven a construir sobre los escombros, su mundo ínfimo y cotidiano que, por ser tan ínfimo es más heroico aún... Entonces, ya no son las ideas las que salvan al mundo sino aquello que contiene una razón más profunda de la que conocemos y a la que llamamos Esperanza… Es decir: sí, la angustia es la confirmación de la nada, según Sartre, ¿es la Esperanza el sentido oculto de la existencia?...”

         ¿Como “juega” la palabra para ser reivindicada? Puede que detrás de ellas nos queda lo que “se siente como un nuevo principio”.
         Tal vez, el compromiso que implica al “poeta” en su búsqueda de belleza o de retratar el dolor, sea esto (pretencioso) intentar “salpicarnos hasta llegar al hueso” con una simbología que se cubre de lo más caro y que nos pueda, nuevamente, componer en lo profundo.

                                                                                                                          De todos los fuegos…






De paseo

La tarde se puso de ese gris invernal propio del mes de junio, con aquel  cielo gris que tanto se extraña cuando uno esta lejos de su ciudad. En el horizonte se veía el sol a punto de ocultarse como un disco plateado semejante a la luna.

Estaba tan bonita la tarde que decidí caminar en vez de tomar el bus dentro de la universidad, quise andar por  esos senderos que recorrí tantas veces en mis años juveniles y decidí llevarte conmigo aunque tu no lo supieras, llevarte conmigo sin pedirte permiso  por que así se acostumbra a hacer  en los terrenos de la fantasía.

 Y te tome de la mano e iniciamos el camino.

Fui enseñándote mis lugares queridos del pasado, vimos un pequeño grupo de cactus algunos con hojas planas y te conté que en México a esas hojas les llaman nopales y se comen. Y al lado había un rústico banco,  cuantas veces lo habré visto y no significó nada para mí hasta hoy,  que pienso en ti, cada vez que un banco se cruzara en mi camino. Nos sentamos un rato ahí a mirar pasar la vida por unos momentos, y le tomé una foto al  banco para guardarla en mi colección, al continuar el camino pasamos por aquel bosquecillo de árboles delgados y frondosos que tanto me gustaba.
Te mostré los salones donde me tocó estudiar en esos días y el estacionamiento donde tan orgullosamente dejaba el auto que me prestaba papá y escuchamos por ahí, a los estudiantes ruidosos que pasaban y reían con esa alegría irresponsable que se tiene cuando el papá le soluciona los gastos y la vida a uno.


Y luego el café ciber al que nunca entrábamos por que no teníamos laptop en esos días y no se estilaba el chat. Entramos a la dulcería de la señora Chelita y nos sentamos a comer, yo una crema volteada que la tenía antojada de hacía días y tu pediste solo un refresco.

Y conversamos,  conversamos de la vida,  del pasado,  de lo que fue y de lo que pudo ser. Y te conté anécdotas graciosas de aquellos días pasados,  y reíste y me llamaste loco,  reíste con esa risa que me ilumina el mundo.

Continuamos la ruta y te enseñe aquel parquecito con jazmines donde solía estudiar a última hora para algún examen y luego, vimos a un grupo de estudiantes ensayando bailes típicos del país, afición muy propia de los años estudiantiles en los que nos volvemos nacionalistas.

Caminando entre los senderos bordeados de flores y jardines, contigo de la mano el tiempo voló y de pronto ya estaba en mi punto de destino y llegó el momento de despedirnos, volver a pisar tierra firme, cada uno a su mundo. Te fuiste y yo quedé feliz y melancólico. Recordar es hermoso pero triste y es bueno  guardar los momentos hermosos para tenerlos a la mano para  cuando se les necesite. Respiré hondo y sentí que esa agradable sensación de que todo está bien. Al menos por ahora.


Y ahora, tú duermes, y yo…sigo aún pensando en ti.

Yoda


 


Una foto  en la carátula: "Panorama desde el parque". (Gentileza de Cecilia) Para el libro "Tratado del viento"

          Sumergida en el “teatro suburbano”, la vida, está junto a esos contraluces artificiales que se reproducen a cada instante o con aquellos ruidos propios del ir y venir de la gente, así, como sus olores, o los aconteceres que inducen a cualquier situación cotidiana. Incluso la tragedia o la comedia. Todas “ellas”, van entregando -entre tantas otras cosas- lo que se acumula o provocan: la indiferencia, la fascinación o el espanto, lo ordinario y lo que deslumbra, etc. sin dar respiro ni tregua.
          La mirada en perspectiva, sin embargo, propone al paisaje citadino no solo como escenario sino, también, como un protagonista más. Los cambios continuos que se realizan en ese paisaje, le dan una dinámica propia que a la vez confirman su entidad y agrega su “participación protagónica” junto a los “personajes” que lo habitan.
          Luego, es salir de la escena diaria para verla de lejos, como un todo.
          Ayuda a “reinventar” las luces, las sombras, todos los colores, pues contrapone “la urbe” con “lo natural”.
          A propósito, al cuerpo pastoso y pesado de los colores se le abren los poros para “respirar”, para que en “el plano” se distribuyan con “mejor carácter e intensidad”.
          Me acerco y me alejo de estos colores. Voy conversando con “ellos” -de común acuerdo- para “aprender a sentirlos”. Participar de esa compleja estructura que encierra todas las emociones y que se expande en el espacio para derramar en cada lugar la sensación que merece.
          Ahora, aparece el cielo en ningún tiempo visto.                                 
           Los celestes-grises casi esfumados, dominan con mucho “desparpajo” gran parte de “su techo diáfano”.
           En el fondo, está el *“crepusculario” que se apaga de a poco sin desistir de entregar su  “cuota” de esplendor, explotando sus alternativas de blancos-rosados a naranjas.   “Solo” es la luz del sol que se atenúa y “devuelve la última lumbre”.
           Es decir; las luces del ocaso con sus variantes tienen con que conmovernos porque nos llevan de la euforia a la reflexión.          
           Más abajo, el asentamiento de los edificios reconstruye un perfil irregular del horizonte y lo “siembran” de estatuas geométricas de proyecciones oscuras. 
           La mirada del “observador” busca –ambiciosa- retratar como centro de la composición, también, el reflejo en el espejo de agua.
           Allí, el “mirador” se adueña de la poca claridad que se refleja para “proveer” de más luz a “su obra” y conseguir de esa manera, “retrasar” el tiempo, aunque la noche recorra su camino inexorable.
           Porque la noche que se le viene encimando al suburbio, lo obliga a “salpicarse” de luces sin poder “ganarle” un espacio bien iluminado.
           La pequeña laguna del parque reproduce con precisión, el rostro del lugar –ese donde se tejen “telarañas de almas”- ante el avance sigiloso de la oscuridad.
            El viento se hizo cómplice de esta mirada para “desprender” de “algún cúmulus” las nubes que luego, dejó extendidas sobre el agua.
           El conjunto de nubes grises, conforman el portentoso “insecto o pájaro” que muestra su volumen y sus alas bien dispuestas a volar.
            Esas nubes, ahora, tienen “la clara identidad” de un inmenso pájaro oscuro que revive en el “fluido” y con su aleteo, desparrama las sombras.
            Por último, el verde de la gramilla invita a reposar el cuerpo en su lecho y proyectar los ojos, nuevamente.
           **  “No hay hecho artístico sin espectador”.
            Y así, crear el “ambiente” en el que sobrevuela o queda suspendida la melancolía.
          

                *”Crepusculario”obra de Pablo Neruda.             **A. Dolina

                                                                                                                                       Perezcuper

 
“El rey del ajo”

                          Llegaba a las veredas del barrio con la cara marcada de golpes o inflamada por el alcohol que bebía. Se sentaba, en cualquier saliente de algún umbral de las puertas, con bastante dificultad pues estaba borracho, como siempre. Tenía preferencia de acomodarse sobre una persiana de un antiguo taller deshabitado.
       Se sentía el rechinar de sus dientes, una mordida feroz que moldeaba su mandíbula y toda la carga de músculos que lleva la cara. De bigotes prolijos, cortados hace poco tiempo atrás y de una barba acumulada por unos días sin afeitarse, con el cabello entrecano, no tan largo, con un pañuelo de seda en el cuello, de camisa olorosa y de sobretodo que tuvo su tiempo de elegancia y finura, pero que ahora, estaba sucio de tanto arrastrarse. Él enunciaba su frase.
-Essssa madre.
       Un hombre fornido de panza no tan pronunciada, de brazos gruesos, de manos grandes y poderosas. Ahí estaba e iba permanecer no se sabe hasta cuando. Los chicos que jugaban en la calle se le acercaban con cautela. A cualquier movimiento que haga, ellos saldrían corriendo. El hombre era temerario. Nadie conocía su historia con precisión pero era un personaje mitológico para todos nosotros. Sí, utilizaba esas veredas aún cuando se ponían bulliciosas porque alrededor podrían estar jugando o por que la calle, era poco concurrida por autos pero nadie se atrevía a molestarlo. Era su zona de tregua.
-Esssa madre. Yo soy “el rey del ajo” -Gritó una vez para todos y fue el nombre con que lo conocimos o lo bautizamos. Luego, de muchas horas que se entre-dormía o deliraba por su borrachera, que tambaleaba la cabeza y se golpeaba y vuelto a dormir, al fin, se levantaba para desaparecer por otros tantos días. Nunca cargaba ninguna botella, todo lo que tomaba lo había hecho en algún otro lugar. Cuando volvía a sus “veredas de tregua” ya venía “regalado”, bien “mamado”.
      De tanto “visitarnos” otros borrachines o los cirujas que vivían muy cerca o estaban de paso, confraternizaban con él. Se sabía que, cuando se “le pasaba la tormenta de su borrachera” se acordaría donde tenía que volver. Seguramente, para hacer un poco de “vida normal”, hasta caer en la siguiente “pesadilla de alcohol”. Y así aparecía, nuevamente, con ropa distinta, que alguna vez estuvo limpia y “conformaba su decencia”.
      Más de una vez, tenía entre-dichos con aquellos con los cuales -al principio- confraternizaba y luego, terminaba a los insultos, muy mal. Los desafiaba a todos, lo que en alguna oportunidad le costó una herida cortante que le propinó alguien que lo cuestionaba. En la comisaría de la zona ya lo conocían y cada vez que se lo llevaba “la cana”, se tomaba algunos recaudos, por esa cuestión de que los borrachos cambian de humor en cualquier momento.
-Yo soy el reeeey -subido a la vereda más alta a declamar por su trono.
         Borracho y todo, se ponía a conversar con los chicos que dejaban de jugar y lo iban a curiosear. Más de uno se llevaba la impresión de alguien sociable pero poco contestaba de su procedencia.
        Algunos de los cirujas se transformaron en “amistades” que fueron llenando su estadía en las veredas y por supuesto, ahí sí, compartían bebidas alcohólicas. No era de lo mejor para comentar que sucedía por aquellos tiempos, pero tampoco, existía en las personas de la cuadra, esa forma de querer perseguirlo con denuncias, como para requerir continuamente de la presencia policial. Solo venía a dormir. Nunca un acto de obscenidad para remarcar.  


De todos los fuegos...



domingo, 3 de junio de 2012



"La selva y el mar"  Autor: Eterno (acrílico sobre tela, 54x73 cm.)


Vida


Es de medir
tu incansable revoloteo,
que ofrezco mis brazos abiertos
-de espantapájaros-
para que se apoyen tus patas.
Es el decir de la palabra
que te abarca,
de la sonrisa que te sumerge
en una transparencia más diáfana,
o de un roce ínfimo
que te convierte en melodía,
o de un flotar de tus alas
por la hipnosis que sufre
y dilata el tiempo,
el espacio, la materia
y la gravedad que no puede
ejercer su virtud.


Es de este misterio
“da natureza” y que la física,
región razonada y exacta,
aún no se atreve a explicar.
Duda que te deja suspendida
con la marca original
de quien no fue descubierta
para provocarme tanta admiración.
Y tú, eres la vida.
Cascada del fluido
que se derrama con alegría
sobre todas las cosas
y aún, sobre mi.


De todos los fuegos...



Agradecemos la colaboración e interpretación musicalizada de Daily Jara más la ilustración con que se inicia esta presentación.


Imposible 

Si la inmortal belleza que te aureola
no hubiese sido como es -tan alta- quizá
hubiera podido con mi pluma
abordar la misión de retratarte.
Pero es tan elevada tu hermosura
y tal limitación hay en el arte
que ni aun con toda la Literatura
podría aspirar siquiera a bosquejarte. 


Javier Viveros



 
SI TU ME DICES VEN

Si tú me dices ven, lo dejo todo
y me voy tras de ti sin condiciones.
Me olvido del hogar, de obligaciones
para hacerte feliz de todos modos.

Si tú me dices ven, todo lo dejo.
Me olvido del temor al crucifijo.
Me olvido del respeto de los viejos.
Me olvido del cariño de los hijos.

Me olvido de pensar que ahora tú tienes
otro a quien amar, por quien vivir,
No te he de preguntar de donde vienes
ni te he de contestar a donde ir.

Me olvido de pensar que en el mañana
alguien pueda vengarse de mi olvido
¡Que forma de quererte tan humana
que no puedo olvidar que te he querido!

 Pyyo Colombiano


      Ausente “el amor”, no nos ilumina, opaca nuestra propia luz. Así, “el desamor” desanda nuestros órganos para extraer su energía inigualable. Ausente “el amor”, no hay jugo, no hay sustancia, un corazón vacío que anestesia el deseo.
     Aún cuando se derrama el sentimiento en cada suspiro o en forma de lágrimas, aún cuando el quebranto nos desvela con los pensamientos que recorren caminos de culpas y disculpas, aún más, cuando se sufre la perdida de lo anhelado, añorar “eso”, que ya es privativo, que se convirtió en despojo, en carencia, en orfandad, “la ausencia de amor”, subvierte.
      Desde la ventana, donde se siente que sopla el dolor, se posiciona una masa de carne inerte arrasada por dentro, sin saber más de “amor”, sin tener rastros, ni indicios, ni señal, ni huellas, ni vestigios del objeto amado. Ya pasó. 
      Un hombre vulnerable sobrevive con lo más primario sin poder reforzar su voluntad y espíritu con lo que lo hace “humano”.
      Entonces, desde “el desamor”, sin “coraza” que proteja, sin “estructura” que sostenga, sin aquella energía que fluya en todo “el ser”, se va “diluyendo lo que provoca un sueño, para luego, hacernos sentir a salvo”. Eso que es “el proyectarse en el otro”, el sentir que nos “prolongamos”, y que aún por falencias, o por nacer incompletos, o por finitud e insuficiencia para crecer y construirnos, “nos hace falta unirnos al otro”, desearlo (casi) con vehemencia.
     Algo así, como embarcarse en “la aventura”, “el desafío” o “la apuesta” de poder compartir, de vencer “esa” postura que nos corroe hasta volvernos avaros, mezquinos o egoístas.
     A pesar de que muchos lo consideran “una ideología políticamente correcta”, tal vez, “el desamor” sobreviene hoy o de todos los tiempos, y es el que suscribe con sangre la historia de los hombres.
     Ahí va incluida, la explotación, la iniquidad. No son solo palabras liberadas para declamar sino que son “ellas”, parte sustancial de la narración certera de cada instante que vivimos.
      Desde “el desamor” se sostiene la contradicción de “el mal sobre el bien”. Eludir el compromiso de mejorar ¿es dejar que todo fluya sin la necesidad de modificar nada? Amplio y prolongado, “el reto”, tiene a un ser desventurado que se aplica a preguntarse ¿por que?
     Cada rutina diaria, parece que deja escapar el tiempo sin mediar con episodios muy llamativos. Es de un día vivido, que se desprende de la criatura “humana”, una mueca de intensidad mayúscula, variable, una mueca que se llena de lágrimas o de euforia, de desconcierto o de asombro, de reflexión o de impulso, de luces y sombras, de todo y nada de “eso”, pero entre lo profundamente oscuro y lo bello, hay siempre, un camino que edifica “el amor”.

Un brevísimo instante de pureza,
da vida a un sentimiento perdurable,
paraliza la cotidianeidad para sumar
asombro y maravilla de lo recién hecho.
Así mismo, repone su energía
para concentrarse en como “resonar” con el otro.
Un lapso de preparación que incluye
lo creativo y gestual, la gratificación de concretar
 la posible consistencia de un sueño. 



Octaedro

sábado, 26 de mayo de 2012


           Por la dudas, me acerqué bien al árbol añoso, extraordinario. Según un cartel, afirmaba que el General Manuel Belgrano tuvo la dicha de disfrutar de su sombra en otro tiempo, acompañado por su ejército. Entonces, se despertó en mí, la voluntad de honrarlo con una profunda contemplación, con la calidez de una caricia, con el entusiasmo de trepar con la mirada por cada uno de “sus brazos”.

     Así, me senté al pie del árbol, con la sintonía fina para tratar de captar una mínima señal de ese grueso tronco de algarrobo, de su multiforme tallo que, vibraba –según mi sentimiento- para dibujar en la imaginación una escena del pasado que quería traer hasta esa tibia mañana. 
     Me supuse, en un instante, dueño del espíritu del que allí, hizo un alto en el camino para recuperarse -“él, uno de los hombres de mayo”,  quizás, abrumado por la persecución del ejército Godo- y después, planificar esa proeza y sacrificio que produjo “El éxodo jujeño” y trajo, en esa parte de nuestro territorio, la gloria casi definitiva  con el triunfo en la batalla de Salta.  
 Creo -pretenciosamente- que quise acomodarme en sus pensamientos, escribir sobre algunas de sus reflexiones. Tal vez, intentar “deformar” sus ideas hasta suponer que podría encontrar en algún diario de viaje, la descripción poética de cómo “la libertad” puede construir el coraje que nos convierte en almas heroicas. Ese canto de quien se aventura rodeándose de pasiones nobles para sojuzgar a todos aquellos que quieren esclavizarnos, letra de quien comulga con el discurso y los hechos para motivarnos a entregar, “la vida por la patria”.

                                                                                                               Octaedro.




PATRIA

        Que enorme palabra y que chicos somos ante ella, mi patria, nuestra patria, tantas cosas han pasado y aún pasarán y nuestra historia con aciertos y reveses... aquí estamos, viendo las cosas pasar, los actos de los traidores y de algunos que quieren darle la forma... y la gente en  medio. Menos mal que hoy, hay tipos como French -él, que metió presión para modificar la absurda junta del 24 de mayo de 1810- para que “la del 25”, la junta que gobernara, tenga una forma  nuestra y entendió que, ser libres pasaba por otro lado.
        Tantos hombres que lucharon para que nosotros seamos mejores y vivamos bajo sus altos ideales, aquí y en todos los territorios colonizados por el abusador que, en estos días, tomó una manera más sutil de alzarse con lo que quiere, con su poder tras las sombras; más aún hoy, también, hay hombres que luchan y no se subyugan a sus intereses mientras las masas van mansamente a sus garras.
        Hoy, patria mía, desde mi sentir solo quiero decirte; “buen día” y  agradecerte por poder pisar y hacerme hombre en tu suelo y tratar de dejar algunos valores entre los que me rodean. Algún día podré gritar desde  mis vísceras  “¡que tengas un feliz día!”.
                                                                                                                                                       Guru.

Agradecemos esta nota al usuario que al pie de la misma suscribe con su nick, haciendo la debida aclaración que fue invitado a publicarla con su manera particular de ver y con la cual, el editor del blog no coincide. 



Del cuaderno de quien mira demasiado.
                                                                                                             
Próxima, está tu presencia,
la que demanda tibieza,
la que contagia
el humor de una caricia.
Ahí estás, ni una sombra,
volumen de lo esperado.
Se derrama luz en el aire, 
no retrocede el asombro,
guardada permanece la voz
que se reconoce en la tersura.
Aplicase a tu vientre,
una ventana que trae
el aire nuevo que envuelve.
Semejanza sin inocencia
que dibuja el pincel al recorrerte,
es decir; con la viva intención de celebrarte.
Pero… algo más, 
va quedando en mí,
y es el sabor de la emoción,
o la franqueza de tus labios,
que se ensanchan para ser agasajados.
Un vibráfono que marca
el latido sin “gusto” metálico.
Un clima que madura la fruta,
o al revés, una fruta que madura el clima.
Asciende desde la costa
norte de los hombros,
la onda de sonido
que identifica tu música.
Violonchelo que obliga
a estar sentado
y abrir las piernas para tocarte,
caja de resonancia
que se siente en el pecho
y un cuello fino de ave
para hacerte un fraseo
de acordes digitado.
De la vara doblada                                 
que sostiene la cerda,
sale el canto
que hiere tus cuerdas,
con-cierta-melodía,
que complace, plenamente. 

De todos los fuegos...


CONSEJOS Y REGLAS DE CHAT

Chatear es un deporte de alto riesgo, aunque Usted no lo crea. Es todo un deporte de aventura.
Chatear tiene muchas ventajas, uno no tiene que moverse de su sillón o de su cama para distraerse y conocer gente increíble. Increíblemente, buena o mala. Increíblemente, mentirosa, también. Además de la comodidad, el chat es bastante económico, las flores virtuales son gratis al igual que las canciones y los poemas de amor. 
Al entrar a una sala de chat, uno tiene que estar preparado para todo. 
Luego de elegir el nick que queremos que nos represente, debemos decidir si pondremos nuestra verdadera foto o la de un apuesto y guapo amigo o vecino, o por que no, la de un hijo. Esto último, en el caso de que uno pase los 65 años. La edad que atrae a las mujeres de chat es la de 50 años promedio. Así que, si se tiene 70, pues a buscar la foto del pariente joven más cercano.
Es recomendable, usar la foto propia sí uno piensa chatear por un largo tiempo, de lo contrario, se pasará Usted cinco años con la misma edad en la  foto y originará suspicacias. Si persiste en usar foto falsa, asegurese que podrá conseguir unas cuantas fotos de la misma persona en diferentes lugares y épocas.
Y si está disminuyendo su edad, sea cuidadoso con la música que pasa en la sala, por que se pueden preguntar ¿por que pasa canciones tan antiguas? Sí comete tal desliz, puede justificarse diciendo que son CDs de su papá.
Si Usted es adinerado, cuídese muy bien de publicarlo. Y si no lo es, pues presuma todo lo que quiera que, nada le podrán sacar. Hay “páginas” que no indagan mucho y donde puede Usted inscribirse como un personaje importante del mundo de los negocios, por si a alguien se le ocurre verificar su situación financiera. 
Si quiere hacer conquistas virtuales, adopte una actitud distante y reservada, eso les encanta a las mujeres, lo sienten como un desafío. ¡Ojo! no envíe privados, espere pacientemente a que lo busquen.
Y si logra la ansiada conquista, es mejor comprar un teléfono móvil exclusivo para amistades y amores virtuales, por que los amores eternos de chat, no siempre acaban bien. 
Comprar un reloj con alarma para medir el tiempo que pasamos en el chat, es algo inteligente, por que acá el tiempo vuela y no sea que terminemos quebrados por no trabajar. Hay personas que, ni el recibo del agua consumida han podido pagar y tienen que bañarse en el mar. 
Al entrar al chat, no olvidar traer el buen sentido del humor, por que sino terminará rabiando y echando espuma por la boca en “el micro de la sala”, pretendiendo romperle la cara a otro nick, lo que resulta, tremendamente ridículo. 
Y no olvide este sabio consejo de nuestros antepasados: El que se enoja pierde. 
Es conveniente saber un poco de informática o tener alguien que nos ayude por que será necesario bajar programas para protegerse de “los tiradores y booters”,  para que no nos saquen del “micro”. Y para que pueda entrar con más de un nick en la sala si le interesa enterarse que hablan de Usted. 
También es recomendable utilizar una cuenta exclusiva para el chat, jamás la cuenta personal donde uno tiene agregados a sus familiares y amigo de la vida real. Por que es costumbre de usuarios “traviesos” robar o bloquear las cuentas y pueden enterarse de sus oscuros secretos y de paso, obtener fotos. Y no está demás advertirle que mantenga sus datos personales en estricto privado, si quiere evitar que se metan con su mamita o su hermanita.
Un buen consejo para el que sabe que tiene tendencia a ser conflictivo es adquirir un Internet móvil, en modalidad de USB por si a algún loco hacker se le ocurre localizarlo, o en lo posible colgarse de la señal de un buen vecino, de esos que son gente mayor y no le ponen clave a su Internet. 
Y si se cae en la tentación de fastidiar con “clones”, pues tendrá que hacerlo desde un ciber, así, se evitará muchas complicaciones. Y así, sea un persona joven, no está demás anotar las Id y contraseñas de “los nicks clones”, por que se le pueden olvidar durante una acalorada pelea de sala. 
Si Usted encuentra en el chat al amor de su vida, a la persona que había estado esperando por siempre, a su media naranja, no se confíe, no señor, no le cuente sus secretos por que puede que el amor de su vida se vaya con otro y sus secretos queden mal guardados y publicados en las salas. 
Si Usted, lamentablemente, no puede pasarse el día entero en la sala, le sugiero hacerse amigo de alguna buena señora mayor, de esas que cocinan con la computadora cerca y miran la sala de a ratos, para que esta buena amiga, lo mantenga bien informado. Y de paso, le diga que es Usted un tipo encantador, un verdadero angelito, algo que le hará recuperar la autoestima que habrá perdido de tanto insulto en la sala. 
Ahora que, si Usted quiere presumir e impresionar en la sala, es recomendable tener un buen mouse, que lo ayude a ser un excelente googleador y hacer comentarios extraídos de Wikipedia, que pasarán como suyos en la sala y atraerá la atención de los personajes más importantes y cultos. 
Si no quiere ser blanco de agresiones e insultos en la sala, no se muestre simpático y encantador, por que generará muchas envidias.
Y no olvide, el chat no se hizo para los crédulos y confiados.
                                                                                                                                                    Yoda.
El beso

Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un
hermoso gesto de renuncia, y los árboles han
aceptado su quietud.
Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra
organiza obstinadamente el espacio de la soledad.
Acabamos sabiendo que las flores se alimentan en
la fértil humedad.
Ésa es la verdad de la saliva.


José Saramago.

Agradecemos la colaboración e interpretación musicalizada de Daily Jara más la ilustración con que se inicia esta presentación.





            Nada tan complicado. Solo un montón de frases para caer en la repetición o en la búsqueda de variantes sobre un vértice conocido.
Acá está, un pequeño detalle detrás de las caras cansadas. En el ir y venir continuo de los transeúntes quedó el ruido de unos pocos pasos ligeros, el movimiento de sus pies, el ritmo de una figura que apareció por un instante. Sí, ahí va concediendo un rastro inteligible. Da para acercarse y mirar que puede ser atractivo. Ya está. Un sin número de acontecimientos se despliega para el espectador inquieto. Escenario de calle caminada que se puebla de personas, pero adquiere casi infinitas formas cuando se suma la mirada de quien busca.
         La vereda sucia, casi siempre de nivel equilibrado o en bajada o subida. Ancha o más angosta. Árboles añosos. Peregrinos que nunca se sabrá a donde quieren llegar. Gorriones ágiles e intersticios entre baldosones. Casas o edificios altos. Puertas diferentes, cascos antiguos y modernos que se superponen. Leyendas de carteles de comercios o dibujos en las paredes que van creando el lenguaje de una “ciudad burbuja”. Autos que van, que se aligeran en un tramo de la calle, que dejan su aire caliente y olor a combustible quemado. Perros bien controlados por cadenas o cinturones que aprisionan sus cuellos para que no se escapen y que son paseados por sus dueños. Perros que harán sus fisiológicas necesidades sin que nadie las recoja en la vereda. Habrá que andar atento, esquivando mierda, hasta tanto el que fue perjudicado lave las baldosas afectadas. Y esos frutos de paraísos que se sienten incómodos debajo de los pies de quien los pisa.
Pero el fundamento del trashumante ya se colorea. Está llegando al lecho de flores que iluminan. Encontró un pequeño “reservorio” de árboles de “lapacho”. Bueno, tan solo era una plaza grande en la que fueron plantadas estas especies, a las que les brotan ramilletes de fosforescencias.

Y sobre la tierra de su alrededor,
casi como un autómata
que busca un instante de fascinación,
fue para cerrar los ojos y adormilarse
sobre una alfombra de flores violetas.

Octaedro

sábado, 19 de mayo de 2012



Del “aprendiz de escribidor” saltó esto sobre “la pantalla”:
     Ahí va la vida, conversando en textos escritos con otros extraños que, a veces, pueden reflejar hasta nuestros propios fantasmas. Ahí va, convertida en palabras o en nicks que encierran sus almas palpitantes. Energía que divaga entre tanto océano de letras. Un punto que confluye en otro para misturarse en puro sentimiento. No hay más ni menos que eso, humanidades que traen y se distraen. Lugar que, al fin, deja todo latente, incluso aquello que parece la luz de cada uno. Entonces, tal vez, cada luz, siendo aún del mínimo destello, deja la huella de una exhalación. Apenas un pequeño suspiro que puede contener toda nuestra intensidad, casi inesperada.
   

       Luego:
             Sobre “la inexistencia de lo casual”, seguramente, habrá innumerables exposiciones  enunciadas por muchos pensadores con los cuales, hoy, no está en mí animo el de contraponer ninguna opinión.
     Ahora sí, es mi voluntad, conformar un modesto parecer: “ser hijo de la fatalidad” nos toca a cada uno, en algún momento. Es un “detalle que no es menor” y califica para dar “explicaciones” del porqué ocurren algunas cosas.
     Quizás, puede ser ese instante exacto, cuando descubrimos que hemos transitado el camino del desencuentro en forma imprevista y nos queda latente esta pregunta indeseable ¿tanto me equivoqué? es cuando consideremos, también, a la “fatalidad” como una parte en juego.
     O cuando suponemos que al apostar a eso que trae la suma de la alegría, es natural pero ¿será también, solo, un capricho de la vida, la que nos lleva hacia algún punto que nos une con lo deseable?
     El azar contiene su acertijo insoluble que abarca mucho y le concedemos que haya una cuota extra de él, cuando se trata de algo primordial como el amor.
     Es decir; aquello que se sospecha por caso fortuito y nos acerca a lo deseado, hace creer, así, que se convierte en una mística difícil de descifrar.
     Sin embargo, tengo esta convicción: un corazón “dispuesto y delator”, órgano autónomo que predica con los sentimientos, el que puede elaborar un volumen importante que llena de intensidad cada una de nuestras expresiones, ese corazón energizado, es el que sabe mejor que ninguno como llegar a “lo deseado” y felizmente, es él, el que nos guía. Por supuesto, incluye al otro, “al deseado” y la coincidencia en las disposiciones “es lo que abre el camino”.
     La razón, puede que nos ayude e incorpore con firmeza algún pensamiento como aquel que dice: “el sentido de la vida es el amor” pero sin la disposición de nuestro corazón, no hay forma de aprender a luchar con quien se lleva los sueños.
                                                                 
                                                                Octaedro


 

Ante ti me desvelo.
No necesito ya murallas
que de ti me alejen.
Quiero mostrarme entera
sin temores que invadan
o miedos que frenen.
Quiero hablarte de los ríos
que nacen al evocarte,
humedades que me alcanzan
avasallan y revuelcan.
Placer y displacer, se convocan.
Me he perdido en los efluvios y en la oquedad.
La vida se va en esa dualidad.
¡Tanto llorarte, tonto!
¡Tanto lubricarme, tonta!
Estoy rendida bajo los escudos,
no quiero perderme más.


Sutíl 2005


Me estremezco al instante, sin límites,
lo vivo y lo comparto,
cuando “liberada”
me dispongo a sentirte.
Y mi torbellino de mujer, te atrapa,
te lleva a extremos insospechados, como únicos.
Sin que lo notes
¿adonde me conducen tus sentidos
que se dispersan tanto,
ante el estímulo ofrecido?
Y es tu piel que toma el color
de un todo ardiente,
ávida, con urgencia de mis besos.
Hacia atrás, quedo admirada
al sentir cuando “tus voces” interiores,
me pronuncian casi en un grito
acelerado y sin aire, “te amo”.

CHUS


Es medio día y el sol irradia su luz de fuego en mi exuberante  jardín. Los rayos de sol semejan mágicos pinceles que van coloreando  las diversas flores con tonalidades brillantes y retoques magistrales. 
Colores únicos, que nos regala la naturaleza, como en una acuarela que “el creador”, pone sus matices para engalanar los ojos. 
 Mi jardín esta tapizado de vegetación fecunda y presenta a la vista un hermoso panorama. Acacias altas, espinosas, de troncos marrones, bordada de pompones de amarrillos intensos. Cerca, acompañando como si quisiera darnos un abrazo, esta el durazno exhalando un aroma sutil y dulce. 
El jazmín, cual apuesto doncel, se yergue altanero, ostenta en cada rama una primorosa flor que semeja una campana.
En los bordes, rodean a mi jardín, hileras de árboles  que lucen sus grandes ramas mecidas por la brisa que sopla y abanican, como tratando de  aliviar el calor. 
Al fondo se extiende,  enroscándose por los troncos, las enredaderas  campanillas y madreselvas fraganciosas. Perdidas en la espesura de la madreselva pían, frenéticamente, los pajarillos de diversos colores y tamaños.
Mi jardín es una sinfonía de color, de perfumes y silbidos de pájaros. Sobre él, revolotean  cientos de libélulas de variados colores, hay épocas donde también, circulan por los aires haciendo acrobacias, bellas mariposas.
¡Ah! que triunfo sería  convertir en jardín, todas las tierras desérticas. Tierras que parecen estériles pero solo falta la mano que cultive, que siembre, riegue y brinde amor, así la tierra será fructífera.


Eterno


 

                                                                                     Hacia las alturas:
                             Se ha ido “el poeta del aire”, el de los sonidos armoniosos y el de los silencios. Alguien, que viaja con “sus cometas de dos tiros” para construir infatigables arabescos y superar la barrera del tiempo en vuelos rasantes.
         “El poeta del éter”, que compañero del viento, llenó sus pulmones y sus velas para trasladarse sobre el río en tabla o quien probaba en ala delta, el vértigo que trae el vacío en el cielo, la cadencia del equilibrio en el espacio en conjunción con su cuerpo.
         El de los globos aerostáticos, pensador inigualable de cómo un suspiro en el aire puede elevar la esfera elemental para que esa levitación deje escapar su sonrisa generosa.
         Se lo ve, ahora, persiguiendo su planeador que no lo supera nadie. Construyendo con paciencia infinita, objetos voladores que luego dominaran las corrientes de aire como si fueran pájaros extraños. Ahí va, con su música emparentada con la sofisticación, con variedad de ritmos, con esa lírica que cautiva, inmediatamente.

         Él, de un oído por siempre cultivado que apela a la fidelidad del sonido para ir alimentando su mundo sensible. Un audaz que siempre acertaba en la elección de lo diverso que ofrecía el momento.
         Y ahí vuelve, para enseñarnos a compartir, para hacernos mejores personas y ayudarnos a descubrir con apasionamiento, como se construye una melodía entre notas musicales y silencios.
        Una voz pausada deja escapar tu cuota de ternura, va tallando mínimos diálogos, casi sin precisiones elaboradas, solo con el ánimo de agregar algo a la conversación. El hombre de los silencios prolongados, de las manos inquietas de alguien que prefiere la acción antes que la contemplación.
       Aún cuando tu cámara fotográfica dio señales de cómo se convierte la captación de un instante, en obra de arte, por tu voluntad de combinar las luces, las sombras y los demás colores.
Un artista de la vida que empeñado en sus quehaceres fue dejando una impronta que a todos nos marcó para inquietarnos por algo.

        Amigo, estás en nosotros como uno de los mejores. Tu generosidad, fue, al fin, algo a la que recurrimos en momentos difíciles y que respondiste con la mejor disposición. Tu solidaridad, trajo en nuestro interior muchas sensaciones de gratitud. Nunca escuché de ti un reproche. Tal vez, los tiempos vertiginosos nos obliga a alejarnos y al volver a juntarnos, nos ayuda para redescubrir tu nobleza. Quiero que sepas, que tu ausencia cuesta mucho asumirla. Nadie se despega de ti, fácilmente. Hay un aire que se recoge, ensalzado con tu música y con tus gustos por los juegos -casi- de niños que perdura en nosotros, se propaga por dentro y te reinventa por el hecho de admirarte.
         Salgamos a ver como un barrilete o una cometa te lleva en algún cielo de enero hacia esos espacios que desafiabas con la precisión de tus manos y tu atenta vigía. Salgamos a respirarte en tu propia sonrisa que aún flota en el aire. 
                                                                                                                  
                                                                                                                A Jorge.
                                                                                                                De todos los fuegos...


Helena acudía, en carro de caballos, al país donde se sueñan los sueños. A su lado, también sentada en el pescante, iba la perrita Pepa Lumpen. Pepa llevaba, bajo el brazo, una gallina que iba a trabajar en su sueño. Helena traía un inmenso baúl lleno de máscaras y trapos de colores.

Estaba el camino muy lleno de gente. Todos marchaban hacia el país de los sueños, y hacían mucho lío y metían mucho ruido ensayando los sueños que iban a soñar, así que Pepa andaba refunfuñando, porque no la dejaban concentrarse como es debido.

                                                                                                       Eduardo Galeano.

Agradecemos la colaboración e interpretación musicalizada de Daily Jara más la ilustración con que se inicia esta presentación.